17.05.2017

Entrevista a Javier Casis

“En realidad uno escribe para sí mismo”

Javier Casis (Logroño, 1941) es holmesiano  militante, tan respetuoso (que no servil) con el Canon como con el lector. Elabora novelas de prosa cuidada y minuciosa, de argumento calmo e ingenioso, que rebosan inteligencia  y originalidad. Fue escritor secreto y ahora es socio de Pérez Reverte. Entremedias cuatro novelas sherlockianas de literatura entendida como vocación y disfrute. Esta es su historia. 

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Usted es escritor de “vocación tardía”
Sí, mi profesión me quitaba mucho tiempo y, además, dormía muy mal, cosa que aprovechaba para leer sin parar. Empecé a escribir algunos cuentos que envié al periódico local, me los publicaron y ahí es cuando pillé el virus.

Pronto se atrevió con la novela
Sí, pero como no tenía ni idea de escribir las primeras novelas fueron malas o mediocres. En Historias del laberinto hay algunos relatos buenos, Cautivos del mal y La vaporosa Thelma por ejemplo.

Con un guiño a Peter Cushing
Si, además, por poco no le llego a conocer

¡!
Por aquel entonces Peter Cushing estaba ya en una residencia en Kent y mi hermano y yo ajustamos una visita para charlar con él, pero llegamos tarde y se murió. ¡Qué pena de visita!

Durante mucho tiempo la literatura de Javier Casis fue un secreto bien guardado y, en 2010, a partir de “Un ático en Westcliff”…
Verás… yo escribía para mí. Lo que ocurrió es que a partir del Ático la cosa se disparó, una editorial (El Tragaluz) me pidió, por favor, el manuscrito, no pude negarme y se le cedí.

Vendió bien
Si, muchas copias, entre otras cosas porque yo estaba en su tienda dedicándoselas a los clientes.

Después la reeditó con Sinindice
Si, es una buena editorial, quitó muchas erratas, hizo una otra tirada y luego otra más pequeña. En mi opnión es una novela que tiene que perdurar un poco más.

“Un ático en Westcliff” dejó de ser un secreto a voces que dieron a conocer, entre otros, Luis Alberto de Cuenca (a quien describe como “el hermano risueño de Borges”) y Juan Manuel de Prada y Arturo Pérez Reverte. De alguna manera usted es un escritor de escritores
En cierto sentido .A Luis Alberto de Cuenca no tengo más que agradecerle cosas, lo mismo que a Juan Manuel de Prada y a Reverte y a Landero y a José María Conget y al bibliófilo Francisco Mendoza Díaz Maroto, que es un ratón de biblioteca que me ha enseñado cantidad de cosas. Todos son magníficos escritores que me han ayudado.

Y Javier Marías a quien agradece lo mucho que le ha dado sus “ Vidas escritas”…
Javier Marías es algo especial para mí. Lo que ocurre es que como todos los genios es algo difícil. Sus Vidas escritas me solucionaron situaciones.

¿Su relatos  favoritos del Canon?
Partiendo de la premisa, de que todo -los diálogos, la construcción de las frases, la elevación del tono en determinados momentos de la trama– en el Canon  es de primera calidad, esa pregunta me pone en un serio aprieto, aunque, quizás, mis relatos preferidos sean La liga de los pelirrojos y El hombre del labio retorcido (o torcido)

¿Y en cuanto a las novelas?
 El sabueso de los Baskerville y la primera parte de El valle del miedo. Eso sí

Me pone un ejemplo de “elevación de la trama”…
Cosa que se consigue con preguntas que acorralan, como imité yo en Regreso a Baskerville Hall cuando Holmes acorrala al Dr. Mortimer (página 111). La puntuación es de primera calidad, verás hubo una reseña en El Norte de Castilla (En el faro de Aqualung) que hizo un tal Vicente Álvarez que decía que era una obra maestra.

Lo creo…
Sé que te lo crees y por eso te lo digo.
 
 “Creo que quedan intactas en mi memoria las maravillosas sensaciones vividas en un lugar tan especial” dice de Westcliff.
Yo había estado varias veces en Inglaterra con mi hijo Javier y cogíamos taxis para desplazarnos, pero se dio la casualidad de que Mónica (Stela en la novela) se compró un apartamento en Westcliff  y su padre era el Interventor del Banco donde yo trabajaba. Era un hombre muy modesto y le tuve que enmascarar un poco el nombre, de Víctor Manuel de Castro Méndez pasó a llamarse Víctor Méndez. Hace unos meses se murió de un infarto andando en bicicleta y ahí empieza mi depresión. La noche anterior habíamos cenado juntos y quedamos formalmente en volver a Inglaterra, ahora, su hija, en vez de un apartamento tenía una casa en Southern on Sea a 5 millas de Westcliff. A Víctor le decías: mañana quiero ir a Rye a ver la casa de Henry James y ponerme de rodillas y él sacaba del ordenador la ruta y al día siguiente estábamos en Rye. Los habitantes de Rye no quieren que la gente sepa que existe un lugar tan maravilloso y no nos decían como se llegaba a la casa de James, tuvimos que encontrar a un mochilero español que nos lo dijo. Lamb House es una maravilla y en esa casa y para tratar de solventar los gastos de la compra, escribió La vuelta de la tuerca (o del tornillo), luego se pasó dos años contestando cartas de lectores que no habían entendido muy bien el final. Era muy cumplidor.

La población de Westcliff inalterable desde hace 100 años es, de alguna manera, su idea del paraíso…
Respecto a la ciudad de Westcliff, eso es retroceder en el tiempo. Cosas de ingleses… Hay una cosa que te quiero contar (esto parece un programa de la 5) en el momento en el que llegué a Westcliff supe que antes (no sé cuándo) había estado allí. Es una de las cosas más raras que me han pasado en la vida, yo que me desoriento en un garaje allí me movía como pez en el agua. Es una ciudad maravillosa que nunca se me irá de la memoria. Es, en verdad, mi ideal del paraíso.

De la primera frase depende la novela: “Yo tenía un buen amigo escritor que desapareció sin dejar rastro mientras se encontraba trabajando en cierto lugar de Inglaterra llamado Westcliff”. Es imposible no seguir leyendo.
Esa frase de inicio la fui retocando durante todo el tiempo que tardé en escribir la novela, la cambiaba cada día… porque sabía que de ella dependía el que el lector siguiera leyendo la novela. Esto lo aprendí de Marías “Dos de los tres han muerto desde que me fui de Oxford”, ya estás enganchado… ¿Quién ha muerto y por qué…?. En cualquier caso sobre el Ático nunca sabremos lo que es verdad y lo que es fantasía. Una vez en España me tiré algo más de dos años montándolo todo. 

Usted tiene un mundo propio, una, si me lo permite, Casislandia. Un mundo que preside enorme sensibilidad ante la belleza de los muebles, la pintura, la ilustración, las primeras ediciones, lo abrumador de los paisajes. En su mundo la cultura, todo lo que a ella se refiere es una forma de vida . De hecho compara el amor de los libros como el de un adicto a la droga
En realidad, uno escribe para sí mismo, hay una frase del guionista Ben Hecht que dice “El lector es un crítico con una única ocupación importantísima: complacerse a sí mismo”. Lo de Casislandia me parece maravilloso.
Tiene también un estilo y una manera de narrar minuciosa, atenta a los detalles, digresiva, elaborada, de meandro en meandro, que por así decirlo, recoge la tradición de la gran literatura inglesa del siglo XIX…
Es lógico, si el coronel Moran va a dispararles a Holmes y a  Watson desde el palacio de Linares al de Buena vista, hay que saber la distancia exacta, lo contrario sería un fraude al lector. Y hay que tener en cuenta que el disparo se va a producir con un rifle de aire comprimido, de balas blandas.  El rifle se ha mejorado y ahora el hijo de Von Helder le ha incorporado un cargador con tres balas.

Henry James, M.R. James, William Hope Hodgson o , más cercanos en el tiempo  Thomas Berharnd o, el citado,  Javier Marías son algunos de sus referentes. De hecho no solo ama la obra de los escritores sino, también, sus vidas . De hecho, en sus novelas aparecen como personajes
Todos los escritores que citas en ese párrafo son un referente para mí. Amo sus obras y estudio sus vidas porque a fin de cuentas son lo mismo. De M.R. James tengo una primera edición de Ghost stories of an antiquary  con ilustraciones y letras góticas en la portada. Parece que está maquetada por la Gestapo. Hodgson es una maravilla, de Berharnd no me atrevo todavía a opinar. Respecto a Marías… es envolvente.

Solo un bibliófilo, como usted…,
…  Yo amo los libros y pego en ellos billetes de metro y facturas de comidas.

… podría escribir “El caso de la Biblioteca vacía” y solo un escritor como usted lo escribiría podría hacerlo como un toma y daca entre Arthur Conan Doyle y Javier Uclés (su soñado alter ego). A pesar de su dificultad técnica tuvo que disfrutar mucho…
Mira… disfruté como un enano escribiendo ese relato y respecto a Javier Uclés es un poco yo mismo, lo rescato en las dos próximas novelas. Acabo de hacer 76 años y no me atrevo a hacer demasiados pronósticos.

Y, además, el cuento no es más, que un juego imaginado por el mismísimo Herbert George Wells
Wells, siempre está presente con su máquina del tiempo. A Holmes y Watson les molesta en sus Noches Crimeanas (una disculpa para cenar una noche los excelentes menús de la señora Hudson). Bobby que tiene la misma edad que Basil Rathbone le invita a Fulworth y resulta ser un muchacho encantador. Al despedirse, Holmes le regala un florete en cuyo estuche pone “Jaime Astarloa”. Rathbone le promete que llevará a Holmes que cuando consiga ser actor llevará Holmes a una de sus obras de teatro, pero a donde le lleva es al cine a ver el Sabueso y como en el cine está Wells, porque ha puesto en marcha su maquinita, se lo cuenta Holmes “Estuve en el cinema Electric y lo vi a usted con un hombre alto, pelo castaño, nariz prominente, al que la gente pedía autógrafos. Holmes y Watson se miran electrizados, lo de la máquina era verdad” Agárrate a la silla: el cameraman del Electric era el famoso John Christie, el asesino en serie.

La trama de “Un ático en Westcliff” es un juego de espejos entre el pasado y presente, un juego, a veces mortal, de coincidencias y desencuentros,
Es tal como dices, conozco a un español muy culto que trabaja en una sala de fiestas en Londres que la tiene en la mesilla de noche y la ojea cada noche.

“Antes la primera regla era no engañar al lector, ahora no” dice en “ Un Ático en Westcliff” donde, además, hace un ajuste de cuentas con el mundo o negocio editorial y su lejanía del mérito literario y pone como ejemplo el extraordinario libro de relatos “ Los girasoles ciegos” de Alberto Méndez
Me molesta mucho que se escriban cosas que engañan al lector, pero hoy no lee mucha gente y así cada vez leerán menos.

A lo largo de su saga holmesiana planean, gravitan, una y otra vez determinadas novelas, con las que parece tener una afinidad u obsesión especial,…
Hay que tener una muletilla en la recámara, el más famoso es El origen del culto a los árboles, seguramente mi intensa lectura de Algernon Blackwood me ha llevado a esos títulos de libros. Este escritor tiene un cuento maravilloso, El hombre al que amaban los árboles.
Una de esas novelas es “Las cuatro plumas” que califica como una de las mejores novelas jamás escritas…
Las cuatro plumas es el paradigma de la amistad, el valor, el sacrifico, el amor  y Las Noches Crimeanas, parte de lo bueno que tiene la vieja Inglaterra.

En 2011 publica “Holmes y Watson, 1903/1904”  con un relato marino, su Arthur Gordon Pym propio , en el que juega con el suspense y la amenaza, presente e intuida, nunca revelada. “No olvido, ni siquiera un día, a William Hope Hodgson, si me dieran a elegir entre todas las personas del mundo una para que me acompañase en estos momentos sin duda le elegiría a él” dice en el libro.
Es lógico porque sabía de mar, barcos y fotografía… Lo que él necesitaba.

En la novela introduce a su Moriarty particular; Thaddeus Garrison
Que ojo tienes, Garrison es mi Moriarty “bueno”. A Garrison lo saqué de Grisson de CSI.Esta historia volverá por algún sitio, pero no sé como andaré de tiempo y ya sabes a qué tiempo me refiero, por eso corro…

Y a Freddy el Mecánico…
A Freddy el mecánico (recuerdo que se trataba de una mujer de clase alta) lo volverás a ver pronto, hay que abrir un caja fuerte, en teoría inexpugnable, en algún sitio leí que el más famoso reventador de cajas era una mujer de cuna. Aparecerá ella y posiblemente tú en alguna columna de Reverte.

La melancólica ausencia de Irene Adler recorre todas sus novelas, nunca deja de estar presente
Es lógico, Holmes nunca puede olvidar a la mujer que lo venció, era y es (todavía existe y existirá) un caballero y tenía buen perder. Cuando desaparece en Madrid, la segunda Irene, la Watson (de soltera Palmer) alguien se encarga de llamar a su tía de Westcliff (tía Mary) para decirle que no se preocupe que tanto John como ella se encuentran bien, pero ¿Dónde…?

En 2013 llegan “Los Cuadernos Secretos de Sherlock Holmes”  en la que ata cabos sueltos del Canon. Como usted mismo dice “la intención del escritor ha sido prolongar un poco más la magnífica trama”
Los Cuadernos … se vendieron muy bien, es grato como ver a la gente con la boca abierta cuando ve lo que se está perdiendo, quería, como tú dices, prolongar la magnífica trama y sobre todo arreglar el fallo de La Corona de berilos.

Con “La aventura del cocker hablador” (un relato más personal de lo que parece) cierra “El valle del miedo”,
Disfruté mucho escribiendo este relato, pero no sabes las vueltas que le tuve que dar a la cabeza.

Resuelve, además, el problema de James Phillmore
Eso sí, con Phillimore sí que la gocé,

Introduce a Bobby, un ahijado de Holmes y Watson…
Bobby va a ser una pieza fundamental para el futuro.

En 2014 publica “ Regreso a Baskerville Hall” que le dio la alegría del Premio Ateneo riojano de novela 
Yo no me presenté al Premio Ateneo, fue el editor de Siníndice quien lo hizo y guardó el secreto hasta el día de la concesión. Entonces ya empezaba a encontrarme mal y le dije al Presidente del Ateneo que no sabía si al día siguiente podría volver y por la cara que puso y sus palabras “ven por favor” me imaginé que había algo.

En “Regreso a Baskerville Hall” se da, por así decirlo, varios “autohomenajes”:Realiza deducciones a partir de los sobres, caligrafías, la tinta  y  trazos. No sería una novela de Javier Casis sin cartas o plumas
No me digas que no es bonito jugar con esas cosas insignificantes.

Como tampoco lo sería sin muebles especiales y únicos. No me diga que no disfrutó narrando “La aventura del escritorio Davenport”.
Claro. Los muebles son lo mío, me sorprende que los escritores no le saquen más partido a este elemento.

Como lo son los libros antiguos…
Cierto, y una de mis ediciones más valiosas son dos tomos del Strand que conseguí en Canadá

Siempre hay una historia personal detrás de los libros.
 Como dice Marías “son los libros los que buscan a las personas y no las personas a los libros”.  Esto lo he podido comprobar personalmente. Ya sabes que Graham Greene no dedicaba libros más que a familiares, cuando estuvo en Logroño en una famosa bodega hizo una excepción con el gerente y se lo firmó, a la semana lo perdió.

En “Regreso …”  rehace la página perdida que se cita en el libro original
Como sabes, esa página la hice porque me lo pediste tú, parecía tarea fácil, pero me obsesioné con ella.. Me llevó más de dos semanas  y te preguntarás por qué tanto tiempo, pues por el hecho que reproduje más de diez veces la página perdida a mano y con pluma. La novela de El Sabueso no es de género, es una obra de arte.

Y una de sus novelas de cabecera junto “Una vuelta de tuerca” entre las que encuentra semejanzas…
Las hay, y las reflejo en “Regreso …”. Son dos novelas que nunca dejarán de formar parte de mi mundo literario. ¡Vaya dos novelas!

Su influencias no se agotan en la literatura. “Hoy en día todo lo que falta en las descripciones lo presta el cine” ha escrito. De hecho,  Dan Duryea, Deborah Kerr , Alec Guiness ponen cara  a sus personajes.
Tengo cerca de 3.000 películas de cine, que me dan lo que me falta, la reacción de un personaje, un decorado. En una peli del Perro cuando los personajes llegan a Baskerville Hall, el reloj de antesala marca las cinco, es invierno y de día (En Inglaterra) la gente no cuida los detalles.

Le cito:“Gocemos de cosas prestadas, de tiempo libre, de buenas bibliotecas, de excelentes amigos y que nadie nos ande persiguiendo y  acosando con trabajos”
Esa frase es de Francisco Mendoza Díaz Maroto, uno de los mayores especialistas mundiales en incunables. Es una sabia frase.

Le vuelvo a citar: “Los equilibrios de suerte y desgracia de cada persona estarán siempre debidamente garantizados y la vida puede que tenga una explicación y, a lo mejor, un sentido”.
Este es un pensamiento de Holmes en “La Aventura de la Caja de Cartón”, lo utilicé en una novela y, si acabo la presente, volveré utilizar un pensamiento más largo, pero del mismo corte y algo filosófico.

Una intimidad: me dicen que estuvo enamorado de uno rubia americana llamada Honey Dorian, me confirman que no ha dejado de estarlo nunca
Lo estuve y lo estaré. De hecho, ayer, en la toma de posesión del nuevo presidente de los Estados Unidos apreció una rubia preciosa cantando el himno nacional, era igual que la novia de Rip Kirby. Probablemente fuera ella, no ha envejecido ni un día ¡Qué muñeca!

El Dr. Watson dice en “Los cuadernos secretos de SH”:  “He tenido que dejar aparcadas un par de narraciones que tenía ya enumeradas en el epilogo de y otra posible a la que se hizo alusión en el capítulo IV de esta novela”
Verás, mi querido amigo, es tal la afluencia de ideas a mi cabeza que ni yo mismo lo entiendo. La reina Victoria en Zenda libros le da las gracias a Holmes por guardar una llave, parece evidente que Holmes guarda un secreto y también parece evidente que Victoria lleva a Holmes en su corazón.

¿Cómo surgió la colaboración?
Un día, eran las 8,30 de la mañana, me acababa de levantar y sonó el teléfono:
   —Javier, soy Arturo Pérez Reverte, quiero que escribas la página 221b de Baker Street.
   —Silencio por mi parte, porque pienso que la cosa va a ser más complicada.
   —¿No me irás a decir ahora que no…?
   —A ti no te diría nunca que no…
   —Bueno, ¿una reseña al mes o dos?
   —Empezamos con una y luego veremos ¿Vale…? ¿A quién se la mando?
   —A mí…

¿Cómo está resultando la experiencia?
Estoy disfrutando a lo grande. Sé que en Logroño hay personas que están maquetando las hojas que salen para hacer luego un libro. Yo no sé hacerlo, pero tengo cerca a Jesús Capellán que se encargará de hacerme un libro a mí. Tengo idea de publicar unas 60 o 70 columnas y luego dedicarme a una novela de la Boda de Alfonso XIII la tengo al 50% y tuve que abandonarla un poco para las reseñas de Zenda libros.

“Los finales felices son solo historias inacabadas” ha escrito. ¿En la literatura, en la vida?
En ambas. Creo firmemente en ello. Todo, al final, acaba mal, pero la vida sigue.

Una entrevista de Luis de Luis Otero ( Jabez Wilson) para el Círculo Holmes

Admin - 20:16:37 @ ENTREVISTAS | Agregar un comentario

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